Inaugurado el 1 de julio de 1810
El Cementerio de San Miguel fue inaugurado el 1 de julio de 1810, tras la necesidad de un lugar de enterramiento externo después de una epidemia de fiebre amarilla en Málaga. Su construcción fue impulsada por las normas sanitarias promulgadas por el rey Carlos III en 1787, que prohibían los entierros en el interior de las iglesias.





















