Este artículo explora el legado de la 'Viena Roja' un siglo después de que el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores obtuviera la mayoría, centrándose en su impacto transformador en la vida urbana. Detalla la construcción de viviendas sociales, las mejoras en los servicios públicos y el contexto sociopolítico de la época.
Hace cien años, tras las penurias de la Primera Guerra Mundial y la pobreza subsiguiente, Viena se enfrentaba a una grave crisis de vivienda. El Partido Socialdemócrata de los Trabajadores, tras obtener la mayoría absoluta en las elecciones de 1919, se embarcó en un programa integral para hacer de Viena una ciudad más habitable para todos sus ciudadanos. Este movimiento, conocido como la 'Viena Roja', se centró en políticas eficaces en lugar de la revolución, priorizando los libros y la educación sobre el conflicto. Un logro clave fue la construcción de más de 64.000 apartamentos municipales, distribuidos según un sistema de puntos, financiados por impuestos sobre salarios y vivienda. Estos edificios, que a menudo incorporaban elementos Art Déco y Bauhaus, fueron diseñados por arquitectos influenciados por Otto Wagner, con el Karl-Marx-Hof como ejemplo monumental de esta planificación urbana.
La iniciativa se extendió más allá de la vivienda para abarcar todos los aspectos de la vida. Los edificios comunitarios incluían guarderías, centros de asesoramiento para madres e hijos, clínicas, campos deportivos, cafeterías y bibliotecas. El Amalienbad, un gran balneario público con piscina y baños romano-irlandeses, simbolizó el nuevo enfoque en la higiene y el bienestar público. Aunque la era política de la Viena Roja se vio truncada por los acontecimientos de 1934, sus logros sentaron las bases para que Viena se clasificara constantemente como una de las ciudades más habitables del mundo, demostrando un legado duradero de vivienda social y bienestar público.