Esta colección expone relojes de viaje de los siglos XVIII y principios del XIX, destacando los desafíos de mantener la precisión en la medición del tiempo durante los viajes en carruaje. Detalla cómo estos relojes, a menudo grandes y robustos, estaban diseñados para soportar trayectos difíciles y cuentan con mecanismos para la indicación audible de la hora.
La colección "Reiseuhren" (Relojes de Viaje) se centra en dispositivos de medición del tiempo diseñados para los rigores de los viajes en el siglo XVIII, especialmente en carruaje. Relatos contemporáneos describen los viajes como a menudo incómodos, con carretas que se volcaban y trayectos accidentados, lo que imponía exigencias significativas a los relojes que llevaban los viajeros. Estos relojes, que se parecían a grandes relojes de bolsillo, solían ir bien embalados y se colgaban en el carruaje o se guardaban en bolsas. Una característica notable mencionada es un cordón; al tirar de él, se activaba el mecanismo de sonería, informando a los viajeros de la hora transcurrida incluso cuando la esfera del reloj no era visible. La colección incluye ejemplos de varios fabricantes y regiones, como Benjamin Ward en Londres, Johan Sidle y Johan Jacob Heckhel en Viena, y otros de Inglaterra, Alemania y Francia, que datan aproximadamente de 1750 a 1820, ilustrando la artesanía y la ingeniería necesarias para una medición fiable del tiempo en movimiento.