Este artículo examina el inicio de la migración laboral de Turquía a Austria en 1964, un momento crucial influenciado por las necesidades económicas y el concepto de 'Gastarbeiter' (trabajadores invitados). Detalla el contexto sociopolítico de la época, incluyendo el Acuerdo Raab-Olah y el cambio de Austria hacia un país de inmigración.
En 1964, Austria inició una migración laboral significativa desde Turquía, un desarrollo impulsado por el auge económico del país y sus altas tasas de empleo. Esto se formalizó a través del Acuerdo Raab-Olah, que buscaba agilizar la contratación de trabajadores extranjeros. El acuerdo requirió convenios de contratación específicos con varios países, lo que llevó a acuerdos con España en 1962 y Turquía en 1964, seguidos por Yugoslavia en 1966. Esta afluencia de 'Gastarbeiter' y 'Gastarbeiterinnen' marcó un punto de inflexión, restableciendo a Austria como un país de inmigración tras períodos de emigración impulsados por la persecución, la guerra y las dificultades económicas.
El término 'Gastarbeiter' pretendía transmitir un sentimiento de bienvenida, pero también subrayaba la expectativa de estancias temporales, similar a la de los invitados. Sin embargo, a principios de la década de 1970, cuando la mano de obra extranjera alcanzó su punto álgido, se hizo evidente que muchos migrantes no regresarían. A pesar de esta realidad, se minimizó constantemente la noción de que Austria fuera un país de inmigración de facto por voluntad e intereses propios. Factores económicos, como la crisis del petróleo de los años 70, probablemente contribuyeron a congelar el número de trabajadores extranjeros en 1974, pero las consideraciones sociales también desempeñaron un papel. Si bien una cuarta parte de los trabajadores extranjeros perdieron sus permisos, los recién llegados y sus familias se establecieron cada vez más de forma permanente en Austria, un desarrollo que fue una consecuencia no intencionada de las políticas de contratación.