Una exposición celebrada en Londres en 1934, impulsada por el embajador austriaco Georg Franckenstein, cuyo objetivo era mejorar la imagen de Austria en Gran Bretaña mostrando sus logros culturales. La exposición presentó pintura, música, artesanía y actuaciones en vivo para promocionar a Austria como una nación cultural.
En la primavera de 1934, tuvo lugar en Londres una extensa exposición de cultura austriaca, impulsada por la iniciativa del embajador austriaco en Gran Bretaña, el Barón Georg Franckenstein. El objetivo principal era mejorar la imagen de Austria ante su antiguo adversario de guerra presentándola como una nación culta, y así obtener apoyo para el gobierno conservador, que en ese momento enfrentaba la oposición tanto del nacionalsocialismo como de la socialdemocracia interna. La exposición 'Austria en Londres' se ubicó en una céntrica casa señorial de Regent Street, con participantes austriacos ataviados con trajes tradicionales saludando a los visitantes. En el interior, los asistentes se sumergieron en una rica exhibición de representaciones 'típicamente austriacas', con salas aparentemente interminables dedicadas a la pintura, partituras musicales, porcelana, artesanía y fotografías de la vida urbana y rural. La exposición también contó con actuaciones en vivo de música de cámara de Haydn, Mozart y Schubert, espectáculos de marionetas de Richard Teschner y degustaciones de especialidades culinarias. Una zona de jardín especial incluso ofrecía 'música folclórica' y 'danza folclórica' en vivo, y fue visitada por miembros de la familia real británica.
Esta selección curada representó uno de los primeros intentos de definir qué constituía lo 'típicamente austriaco', con el objetivo de equiparar la identidad austriaca con los altos logros culturales. El éxito significativo de la exposición dio un impulso considerable a los esfuerzos de Franckenstein por posicionar a Austria como una 'nación cultural' entre la élite británica. Sirvió como un hito crucial en el cultivo de la percepción de Austria como una nación distintiva, y la narrativa de Austria como sinónimo de 'cultura' se convirtió en la piedra angular de su estrategia diplomática para buscar apoyo en la lucha contra la Alemania nazi.