Este registro detalla la llegada de la última de las tres marchas de la muerte de trabajadores forzados húngaro-judíos al Waldlager Gunskirchen, cerca de Wels, el 28 de abril de 1945. El campo albergó a aproximadamente 18.000 personas en condiciones catastróficas, y miles perecerían en los días siguientes antes de la liberación por el Ejército de EE.UU. Resalta la horrible escena que encontraron los liberadores y el inmenso sufrimiento de las víctimas.
El 28 de abril de 1945, la última de las tres marchas de la muerte que involucraban a trabajadores forzados húngaro-judíos llegó al Waldlager Gunskirchen, a unos 50 kilómetros de Mauthausen. Este lugar estaba abarrotado de unas 18.000 personas que soportaban circunstancias terribles, y miles sucumbieron en los días posteriores. La liberación de Gunskirchen por el Ejército de EE.UU. los días 4 y 5 de mayo de 1945 reveló una "imagen de horror increíble". El superviviente Zvi Bar-Niv recordó Gunskirchen como un "lugar increíble" con "muertos tirados por todas partes, los que aún estaban vivos también estaban más muertos que vivos; el hedor era insoportable".
Hacia el final de la guerra, miles de trabajadores forzados húngaro-judíos fueron conducidos a través de Austria oriental hacia Mauthausen, que seguía siendo uno de los últimos centros de exterminio del Reich alemán y aún no había sido liberado. A mediados de abril, el campo de concentración estaba completamente abarrotado. En consecuencia, las marchas de la muerte, con personas que ya habían caminado cientos de kilómetros y estaban gravemente demacradas, fueron desviadas al campo de Gunskirchen, cerca de Wels. El tramo entre Mauthausen y Gunskirchen es reconocido como la sección más mortífera de estas marchas de la muerte. El contenido procede del catálogo '41 Tage. Kriegsende 1945 – Verdichtung der Gewalt' de Dieter A. Binder, Georg Hoffmann, Monika Sommer y Heidemarie Uhl.