Esta exposición profundiza en la historia del Neue Burg de Viena tras el fin de la monarquía. Explora la incertidumbre que rodeaba el edificio inacabado y las diversas ideas propuestas para su uso futuro, desde hoteles y casinos hasta espacios para museos y bibliotecas.
Tras el fin de la monarquía, el Wiener Hofburg fue despojado inesperadamente de su función original. Mientras que las alas más antiguas albergaban diversas oficinas y residencias, el futuro del Neue Burg siguió siendo incierto. Su construcción interior, paralizada durante la Primera Guerra Mundial, dejó a la joven república incapaz de costear su finalización. Surgió una pregunta crucial, destacada en un artículo del 'Neues Wiener Tagblatt' del 29 de abril de 1920: 'Primero habría que saber qué hacer con esta casa antes de construirla; su propósito debería determinar cómo continuar la construcción'. Las propuestas para el uso futuro del Neue Burg eran abundantes, que iban desde un hotel palaciego, un casino de juego, una taberna de vinos austriacos (Heuriger), un cine, hasta un gran establecimiento de ocio. Sin embargo, el interés más significativo provino del Kunsthistorisches Museum, el Naturhistorisches Museum y la Biblioteca Nacional, todos ubicados en la antigua zona imperial y con necesidad urgente de espacio.
La cesión oficial del Hofburg a la administración federal austriaca en otoño de 1921 marcó un primer paso. La utilización financiera tuvo prioridad, y la Feria de Viena pronto se convirtió en inquilina temporal. No requerían la finalización de todos los espacios interiores, ya que la gran escalera y las salas adyacentes bastaban para presentar los últimos productos. Al año siguiente, el historiador de arte Hans Tietze desarrolló un concepto para la reforma de museos para el Ministerio de Educación. En 1924, el gobierno federal decidió dedicar el Neue Burg a propósitos museísticos y bibliotecarios. Para financiar la ampliación, el Estado planeó alquilar la planta baja a un operador privado para un café y restaurante. Las otras plantas debían ser compartidas por el Kunsthistorisches Museum, el Naturhistorisches Museum y la Biblioteca Nacional. Sin embargo, el alquiler de los espacios de la planta baja fracasó, lo que significó que los futuros usuarios de las plantas superiores también tuvieron que esperar hasta que se aseguraran nuevos fondos. El Völkerkundemuseum, ahora Weltmuseum Wien, finalmente comenzó a trasladarse en 1928, pero la 'lucha por el castillo' de décadas entre diversos museos e instituciones no había hecho más que empezar.