Esta exposición recrea la atmósfera de las casas señoriales y palacios históricos, mostrando una "habitación de caballero" llena de recuerdos familiares, principalmente relacionados con la caza. Destaca impresionantes trofeos de caza, una colección de armas de fuego que traza su desarrollo histórico y varios accesorios de caza.
La exposición "Salón de caza polaco de los siglos XIX-XX" transporta a los visitantes al ambiente de las casas señoriales y palacios hoy desaparecidos, presentando una "habitación de caballero" donde generaciones de propietarios coleccionaron recuerdos familiares, especialmente aquellos relacionados con la caza. El espacio está densamente poblado de objetos, reflejando el opulento estilo "sobrecargado" de las habitaciones históricas, con especial énfasis en importantes trofeos de caza. Entre las piezas destacadas se encuentran un colmillo de jabalí de Rychcice (1929), astas de corzo de Nienadowa (1896), una corona de ciervo (1907) y astas de alce (1938). Trofeos exóticos como cuernos de búfalo y colmillos de elefante, agrupados alrededor de una chimenea, evocan los populares safaris de finales del siglo XIX y principios del XX.
El salón también alberga una colección de armas de fuego de caza, que ofrece una visión histórica desde los arcabuces de rueda de mediados del siglo XVII hasta los rifles de percusión del siglo XIX y los rifles de repetición de retrocarga de principios del siglo XX. Muchas de estas armas están artísticamente elaboradas con talla, incrustaciones y grabados, mostrando la habilidad de los artesanos del pasado. La colección se enriquece aún más con accesorios de caza como cuernos, trompas, polvoreras y dagas, junto con objetos cotidianos como pipas, relojes, útiles de escritura, cristalería, platería y porcelana.
Se suman a la decoración del interior pinturas de reconocidos artistas polacos, como Juliusz y Wojciech Kossak, Michał Wywiórski, Ryszard Okniński y Kazimierz Pochwalski. Estas obras representan frecuentemente expediciones de caza, paseos a caballo, cazadores, paisajes y animales, sirviendo como ricas fuentes iconográficas que documentan las vibrantes costumbres de la época. El carácter naturalista de la estancia se ve realzado aún más por esculturas animalistas, principalmente vaciados de bronce, que capturan hábilmente la belleza y diversidad de las formas animales, transmitiendo sus caracteres y emociones con notable detalle.