Esta instalación expositiva profundiza en el concepto histórico de "una habitación propia" para las mujeres en Ámsterdam, inspirada en el ensayo de Virginia Woolf. Muestra diversos edificios construidos para mujeres solteras a lo largo de los siglos, revelando las cambiantes perspectivas sobre las mujeres, la ciudad y su emancipación.
La instalación expositiva "Een kamer voor jezelf" (Una habitación propia) toma como punto de partida el influyente ensayo de Virginia Woolf de 1929, "Una mujer necesita dinero y una habitación propia si quiere escribir ficción". Si bien la idea de un espacio personal no siempre ha sido una certeza para las mujeres, y todavía no es la norma para muchas, Ámsterdam tiene una larga historia de construcciones para mujeres solteras. Desde el Begijnhof del siglo XIV hasta el Klokkenhof de 1962, y desde los patios del Jordaan hasta la Louise Wenthuis, la ciudad está llena de estas "habitaciones propias". Estos diversos edificios ofrecen perspectivas sobre cómo se veían las mujeres, la ciudad y la relación entre ellas a lo largo del tiempo, cuestionando si la ciudad era percibida como una amenaza o un oasis de oportunidades para las mujeres solteras. Esta perspectiva ha cambiado considerablemente a lo largo de las épocas, y los edificios para mujeres solteras actúan como silenciosos testigos de una visión cada vez más emancipada de las mujeres y la vida urbana.
"Een kamer voor jezelf" yuxtapone estos edificios de Ámsterdam, creando una línea de tiempo que abarca la ciudad y la historia. La exposición no solo examina las motivaciones de los financiadores y arquitectos, sino que también da voz a las propias residentes, explorando cómo "una habitación propia" ha transformado la vida de una mujer. Comisariada por Laura Lubbers y Fabiola Eekhout, esta instalación forma parte del tema anual del museo, "Espíritus Afines de Jakoba Mulder", que tiene como objetivo desafiar la narrativa predominantemente masculina en la historia de la arquitectura y la planificación urbana.