Esta exposición presenta un diálogo entre los artistas Isidre Nonell y Francisco de Goya, explorando sus perspectivas compartidas sobre la pintura y su enfoque en temas marginales y trágicos. Destaca las obras íntimas de Nonell, incluyendo retratos tempranos de gitanas y sus dibujos de 'fritos', en contraste con piezas relevantes de la obra de Goya conservadas en el Museo Lázaro Galdiano.
El Museo Lázaro Galdiano y la Colección Casacuberta Marsans presentan 'Isidre Nonell mirando a Goya', una exposición que tiende un puente de más de un siglo entre dos artistas unidos por una visión y una forma de abordar la pintura. La muestra enfatiza su perspectiva ética y existencial común, su sensibilidad hacia lo marginado y lo trágico, y su rebelión contra las convenciones estéticas y morales de sus respectivos tiempos.
La exposición presenta piezas significativas del período más íntimo de Nonell, incluyendo siete óleos y cinco dibujos conocidos como 'fritos', todos parte de la Colección Casacuberta Marsans. Estas obras representan la propuesta contracultural de Nonell. Junto a ellas, la exposición exhibe obras de Goya de la colección del Museo Lázaro Galdiano, creando un encuentro literal y simbólico. Esta yuxtaposición tiene como objetivo revelar "cómo el eco del aragonés late en la modernidad del catalán", según Begoña Torres, directora del museo y co-comisaria. La exposición explora una conexión profunda, una corriente silenciosa que transmite una forma de entender la pintura como espejo del alma, contemplando la humanidad desde su soledad, compasión, verdad y rebeldía, siendo testigo de una conciencia crítica frente a la hipocresía social. El singular universo pictórico de Nonell, poblado por personajes desarraigados y marginales dotados de gran dignidad y belleza, se presenta como reflejo de una sociedad que a menudo los rechazó.