La exposición de Ana Marín presentó 15 esculturas que exploran lo femenino más allá de los cánones tradicionales de belleza, centrándose en temas de simbolismo, fertilidad e inclusividad. Las obras invitaban a ser vistas y tocadas, reflejando el viaje personal de la artista y su interpretación del patrimonio táctil.
La exposición 'Ana Marín' mostró la obra personal de la artista Ana Marín, escultora especializada desde hace dos décadas en la interpretación táctil del patrimonio. La muestra presentaba 15 esculturas que ahondan en la naturaleza multifacética de lo femenino, trascendiendo las convenciones de la belleza para explorar la intimidad, la armonía, la creación y la memoria primordial. El recorrido artístico de Marín la llevó a las figuras de Venus prehistóricas, que ella interpreta como 'Mater-Ágora', símbolos de creación, concordia y la naturaleza nutricia.
La exposición se dividió temáticamente en tres ámbitos: 'Ámbito I, Eva. La feminidad simbólica', con formas figurativas y realistas para expresar la intimidad y la creación; 'Ámbito II, Venus. La diosa representada', que viraba hacia el lenguaje abstracto con obras inspiradas en las figuras de Venus magdalenienses, adentrándose en la memoria primordial; y 'Ámbito III, Mater Ágora. El espacio que muestra caminos de Paz', donde la forma se convertía en receptáculo de conceptos de accesibilidad e inclusividad, con una pieza central concebida para la representación a gran escala. Ana Marín, nacida en Barcelona, ha expuesto previamente su obra en diversas exposiciones individuales y colectivas, entre ellas en el Museo de la Inmigración de Cataluña y muestras colectivas a nivel internacional.