Esta exposición examina un sustrato recurrente y particular en el arte español moderno, centrándose en dos conceptos: lo «telúrico», que explora temas de tierra y paisaje, y lo «primitivo», que se remonta a los signos primordiales y los orígenes. Abarcando desde la década de 1920 hasta finales del siglo XX, la muestra reúne más de sesenta obras de diversos artistas que buscaron redefinir la identidad artística española.
Esta exposición explora cómo lo «telúrico» y lo «primitivo» sirvieron como pilares fundamentales de renovación en el arte moderno español, desde la década de 1920 hasta finales del siglo XX. Al trascender los límites académicos tradicionales, estos artistas —desde la Escuela de Vallecas hasta los vinculados al informalismo— recurrieron a la tierra física y a las formas primordiales para construir una nueva identidad de vanguardia. La muestra subraya cómo estos temas se entrelazaron, dando lugar a una mezcla ecléctica de pinturas, esculturas, dibujos y fotografías que enfatizan la materia, el gesto y los signos orgánicos. La colección, que consta de más de sesenta obras, se organiza en torno a dos leitmotivs principales, aunque sus influencias son inseparables. La sección «telúrica» se centra en el paisaje, la naturaleza y la materia bruta, mientras que la sección «primitiva» examina cómo los artistas se inspiraron en yacimientos prehistóricos, culturas indígenas y el subconsciente para replantear la expresión artística. En conjunto, estas obras revelan una narrativa evolutiva de la creatividad española que permaneció profundamente conectada con el interior de la Tierra y la historia de la expresión humana, mostrando una estética poderosa y terrenal que sigue siendo influyente en la actualidad.