Esta sección de la exposición permanente explora la evolución de la moda femenina a finales del siglo XIX, concretamente el período entre 1868 y 1898. Detalla la transición de la voluminosa silueta del 'miriñaque' a la estructurada crinolina del 'polisón', influenciada por las cambiantes necesidades sociales y los diseñadores de moda.
El período entre 1868 y 1898 marcó un cambio significativo en la moda femenina, impulsado por las cambiantes actividades sociales, políticas y comerciales, así como por el desarrollo del transporte público. El expansivo 'miriñaque' de la época romántica se volvió incompatible con la necesidad de una mayor movilidad en entornos urbanos. Esta era vio el auge de las casas de moda, simbolizado por la aparición de marcas de diseñadores y la profesionalización de la costura, con Charles F. Worth a menudo acreditado por influir en la transición del miriñaque al polisón. Los avances en la química también introdujeron nuevos colores vibrantes derivados de anilinas sintéticas, como intensos rosas, fucsias, violetas y púrpuras, que enriquecieron la paleta de prendas. En contraste, la vestimenta masculina se mantuvo en gran medida constante, favoreciendo cada vez más el negro, que se convirtió en el estándar para la vestimenta formal, salvo por los elementos blancos de camisas, cuellos y puños.