Esta exposición presenta la obra de Jean-Luc Moulène, explorando su diversa práctica que abarca escultura, fotografía e instalación. La pieza central es 'El Nudo de la Secesión (5.1)', una gran estructura de tableros de construcción pintados en negro y amarillo que serpentea por el espacio de la galería, examinando la naturaleza de la creación artística, la mercantilización del arte y los conceptos matemáticos.
La exposición en la Secesión (Secession) presenta la obra multifacética de Jean-Luc Moulène, un artista que ha explorado la esencia de la creación artística y la autoría durante más de tres décadas. Moulène utiliza una amplia gama de materiales y medios, incluyendo fotografía, cine, pintura, escultura e instalación, con un interés particular en colaboraciones interdisciplinarias en la intersección del arte y el diseño industrial. Su obra aborda constantemente la relación entre el arte como mercancía y su circulación dentro del mercado en general, definiendo sus esculturas como 'objetos' y sus obras como 'productos'.
Moulène se inspira en la poesía y las matemáticas, especialmente en la teoría de conjuntos, que ve como una metáfora del espacio social. Su práctica implica observar y analizar los espacios sociales e individuales, sus formas e intersecciones. Recientemente, su obra se ha centrado más en los objetos y materiales, ampliando los límites de las cualidades materiales y las posibilidades de procesamiento. Concibe el arte como una 'zona de conflicto', donde las obras de arte contienen inherentemente 'sí' y 'no', invitando a los espectadores a encontrar sus propias posiciones. La exposición en la Secesión se hace eco de su reciente muestra en el Centre Pompidou, centrándose en la 'similitud y los nudos'. Un elemento central es el 'nudo espacial', una construcción de tableros alternos pintados en negro y amarillo que se entreteje por la sala principal, creando segmentos espaciales distintos. La interacción del negro, que representa la materia, y el amarillo, que representa el lenguaje, genera un llamativo ritmo visual y resalta los desafíos constructivos y las soluciones inherentes a la instalación. El compromiso continuo de Moulène con el nudo, tanto matemática como simbólicamente, sirve como un principio para describir situaciones complejas y una metáfora que resiste el pensamiento binario.