Esta exposición en línea profundiza en la arqueología experimental, analizando cómo se diseñaron, produjeron y utilizaron propulsores y jabalinas durante el Paleolítico Superior. Explora la especialización de los cazadores, particularmente en la región cantábrica, y examina la importancia histórica y los hallazgos relacionados con la herramienta propulsora, incluyendo un ejemplo excepcional de la cueva de El Castillo.
Bajo el título 'Cazadores de ciervos', esta presentación analiza el diseño, producción y utilización de propulsores y jabalinas desde la perspectiva de la arqueología experimental durante el Paleolítico Superior.
El contenido destaca la especialización de los cazadores, que surgió en el Paleolítico Superior, lo que llevó a preferencias por especies de presas específicas y al uso selectivo de partes de animales. En el territorio costero cantábrico, conocido por yacimientos como Altamira y El Juyo, la caza de ciervos era prevalente, con excepciones como la caza de cabras en zonas rocosas como Rascaño.
El propulsor se presenta como una herramienta que ha acompañado al ser humano desde la prehistoria hasta la actualidad. Su uso en la región cantábrica está documentado desde el periodo magdaleniense, con paralelos históricos encontrados a nivel mundial. El texto hace referencia a la identificación de propulsores del Paleolítico temprano a través de estudios etnográficos, citando al académico francés De Mortillet. Se destaca como excepcional el propulsor hallado en la cueva de El Castillo, realizado en asta de ciervo y datado en el Magdaleniense inferior, único en la región cantábrica y comparable a hallazgos de Mas d’Azil en Francia. Se proporcionan recursos adicionales para una lectura más profunda sobre la fauna del Paleolítico, la caza y el propulsor de El Castillo.