Este traje de baile de finales de la década de 1860 presenta un corpiño escotado de manga corta y una falda larga con cola, confeccionado en seda malva. Ejemplifica la silueta femenina en evolución de mediados del siglo XIX, influenciada por la crinolina y el desarrollo del 'miriñaque' (crinolina de jaula). El conjunto incluye intrincados detalles en el corpiño y un cinturón decorativo.
Este 'traje de baile', datado de finales de la década de 1860, es un sofisticado conjunto confeccionado en seda malva. Comprende un corpiño escotado de manga corta adornado con encaje de Chantilly y una falda larga con cola. El diseño refleja la moda de la época, especialmente la tendencia hacia un mayor volumen en la parte trasera de las faldas, facilitado por prendas interiores como el 'miriñaque' (crinolina de jaula).
El corpiño presenta un escote ancho y redondeado y una cintura ajustada, reforzada con ballenas internas y una cinturilla de algodón para darle estructura. Las mangas cortas y abullonadas de tul contribuyen a su diseño adecuado para la noche. La falda, con su amplia cola, está fruncida en la cintura y detallada con pliegues, mientras que el bajo está reforzado para darle consistencia. Un llamativo cinturón, adornado con encajes y cintas de satén, completa el atuendo, destacando la importancia de la ornamentación de la cintura en el período. El texto también profundiza en la evolución de la silueta femenina, desde los voluminosos polisones hasta la revolucionaria crinolina de jaula, y discute el contexto social y la etiqueta que rodeaban la vestimenta formal en el siglo XIX, distinguiendo entre ropa de día, de paseo y vestidos de noche. Esta pieza es un excelente ejemplo de la ropa lujosa y técnicamente detallada creada para ocasiones sociales formales.